Jordania y los Castillos del Desierto

Jordania y los Castillos del Desierto

Lejos de los itinerarios habituales, hay una serie de construcciones: “castillos” repartidos por el desierto, sobre todo al este de Ammán. Hoy en día muchos han desaparecido o sólo son formaciones ruinosas, Los expertos hablan de la época Omeya para situar estas construcciones, cuando Damasco era la capital del islam. Entre 660 y 760 d.C. Eran Residencias de verano, alojamiento, etc en las cercanías de las tierras de cultivo gracias al aprovechamiento del agua de los bizantinos y árabes posteriormente. Estas construcciones fueron abandonadas posteriormente. Destaca Qasr Kharana, el mejor conservado a unos 60 Km. De Ammán, conserva todavía sus torres y se ignora cual era su finalidad, si lugar de defensa o de alojamiento.

Qasr al-Hallabat, en este caso si se cree que era castillo-residencia, hoy en estado ruinoso, sobre la base de una construcción romana del siglo II, hoy en día se conservan algunos mosaicos y estructuras.

Qasr al-Azarq, También sobre la base de una fortaleza romana de la época Ayubí y enclavado en un gran oasis. A pesar de que sus plantas superiores están en ruinas fue el cuarte general de Lawrence de Arabia en la rebelión en los años 1916-1918.

Qasr Amra, completamente en ruinas, en algunas salas todavía se pueden observar frescos con escenas de animales, caza, etc. También en la cúpula aparece decorada con las constelaciones del hemisferio sur y los signos del zodiaco. El edificio se atribuye a al-Walid.

Qasr Mushatta, El más grande de todos, no llego a finalizarse pero se puede visitar la sala del trono y puede admirarse parte de la decoración en bajorrelieve.

El Templo de Artemisa y las Iglesias bizantinas de Gerasa

El Templo de Artemisa y las Iglesias bizantinas de Gerasa

Culminamos nuestra ruta por la ciudad grecorromana de Gerasa , en Jordania , con la visita al Templo de Artemisa.
Al suroeste de la Iglesia del Obispo Isaías, destacan sobre la colina las ruinas del monumento más sobresaliente del sector septentrional: el Templo de Artemisa, diosa protectora de la ciudad.
Está construido sobre una alta plataforma , a la que se accede por una escalinata. Imponentes columnas de estilo corintio ornamentaban los cuatro lados de la Cela, de las cuales se conservan en pie once de las doce de la entrada. Todavía pueden verse los restos de un altar, delante de la Cela. Esta estaba cubierta de planchas de mármol en el interior, en donde puede suponerse había una imagen de la diosa.

Todo este conjunto reposa sobre una gran plataforma rodeada de muros de 161 x 121 metros. El templo estaba unido a la Vía Sacra que arrancaba del otro lado del riachuelo que atraviesa la ciudad, y se transformaba en una vía monumental al cruzar el cardo y subir el templo.
Todavía pueden admirarse hoy en el cardo los restos de los propileos, o puerta de acceso al área sacra, las escalinatas de subida encajonadas dentro de altos muros que conducían al templo pasando antes por la terraza del altar en forma de U.

No se conoce la fecha exacta de construcción del Templo de Artemisa, pero hay que pensar en el gobierno del emperador Trajano o del emperador Adriano, coincidiendo con el momento de mayor prosperidad del imperio y de la ciudad de Gerasa.

Finalmente en torno al área del templo también podemos visitar las ruinas de alguna de las quince iglesias bizantinas descubiertas hasta ahora. Del siglo V y VI y con bellos mosaicos, merecen una visita en profundidad.
Además de la Iglesia del Obispo Isaías, al oeste del templo está la Iglesia de la Sinagoga, llamada así por estar construida sobre las ruinas de una sinagoga, orientada hacia Jerusalén, como era costumbre entre los judíos. En la excavación se encontró doble pavimento correspondiente a cada una de las edificaciones.
La Iglesia del Obispo Genesio está fechada en un mosaico el 611, sólo tres años antes de la invasión persa.
En el sureste están unidas de norte a sur las iglesias de los Santos Cosme y Damián, del año 531 y la de San Jorge. Con pavimentos de mosaico bien conservados.

Al sur del templo están la Iglesia de San Teodoro, de tres naves y ábside poligonal, y la Catedral. Entre ambas una plaza llamada “de la fuente”. A la Catedral, se entra desde el cardo. Se cree que fue levantada en un lugar ocupado por un templo dedicado a Dionisios. Aquí destacan los bajorrelieves de la puerta de entrada. Y adosada al muro puede verse una capilla dedicada a la Virgen.
Podemos terminar , en el extremo suroeste de la ciudad, cerca de la muralla, visitando las Iglesias de San Pedro y San Pablo.

Ruta por la ciudad de Gerasa

Ruta por la ciudad de Gerasa

Seguimos el último post que nos llevaba hasta Gerasa en Jordania, y ahora vamos a hacer el recorrido de lo que la hace única:  los restos de la ciudad grecorromana.

Se comienza la visita de Jerash por el sur y el primer monumento que se ve es el Arco de Adriano, construido en honor a la llegada de este emperador a la ciudad en el año 129 dC. Se pensó que era la entrada a la ciudad, en una ampliación de esta, pero esta fase nunca se realizó, y el arco quedó para siempre fuera de la ciudad.
A la izquierda estaba el Hipódromo, construido entre los siglos I y III dC. , con capacidad para 15000 personas. A su derecha, la iglesia del obispo Mariano, en la zona del cementerio que se extendía a lo largo de la calzada, por ambos lados , según el estilo romano-bizantino.
Al norte, a una distancia de unos 500 metros, está la Puerta Sur, en la muralla del siglo IV de 3456 metros. Esta tenía más de cien torres y cuatro puertas.

Ya en el interior , la calle que sube atravesando el primitivo solar de la Gerasa helenística, conduce a la gran plaza oval de 90 x 80 metros. Esta servía , además de lugar de mercado, de nexo entre la calle de subida y el cardo máximo, la calle principal de la ciudad.
Pero antes de entrar en la plaza, a la izquierda, está el gran templo de Zeus, levantado sobre una alta terraza en un lugar sagrado de la época anterior, donde ya había existido otro templo dedicado a la misma divinidad en el siglo I.

Al oeste del templo de Zeus está el Teatro Sur, el más grande los tres que tenía Jerash, con capacidad para más de 3000 espectadores. Se conserva en buen estado, y tiene muy buena acústica. Se sigue usando todavía hoy en los célebres Festivales Internacionales de Jerash, anualmente desde 1981 en que fueron inagurados por la reina Noor.

Volviendo a la plaza oval, una vez atravesada, se entra en el Cardo máximo, de 800 metros de largo y flanqueado por columnas. Construido en la segunda mitad del siglo I, fue alargado y reformado en el siglo II , siendo sustituida la columna jónica por corintia. 
Como es frecuente en las ciudades romanas, esta arteria principal estaba atravesada por dos calles llamadas decumanos. En su cruce está la Plaza del Tetrapilon sur, en cuyo centro había un documento llamado Tetrakionia que no impedía el tráfico por la calle.

Caminando por el cardo a la derecha, un poco distanciado, está el Museo Arqueológico, y más adelante a la izquierda el Maccelum o Mercado. En la cabeza del león hay una inscripción del año 211 dC. 
Pueden apreciarse las ruinas de algunas casas del periodo Omaya junto al Decumano occidental. A la derecha están el Puente Sur, de 73 metros, y al extremo este, la iglesia de San Procopio, y más adelante las termas.

Volvemos al cardo, pronto a la izquierda se ve la puerta monumental que da acceso a las iglesias bizantinas, y a continuación viene el Ninfeo, fuente monumental construida a finales del siglo II dC, dedicada a la divinidad de las fuentes. La gran copa que hay delante es bizantina.
Y a la derecha están la Iglesia de los Propileos y la mezquita Omeya, y más adelante las termas del oeste. Finalmente el Tetrapilón Norte, en el cruce del segundo decumano y la puerta norte de la muralla.
Al oeste del cardo y al sur del Decumano Norte está el Teatro Norte, primero fue Odeón, destinado a escuchar música y poesía, para ello estaba cubierto. Más tarde, año 235, fue ampliado, hasta doblar su capacidad, para ser utilizado también para actos oficiales y mitines políticos. Pero cayó en desuso como teatro en el siglo V, y fue dañado por un terremoto y abandonado en el siglo VI. Dos siglos más tarde la zona del teatro se transformaría en el centro industrial de la cerámica. 

Vamos a dejar para una tercera entrega el Templo de Artemisa y alrededores, otra de las joyas de Gerasa.

Imagen de portada: Arco de Adriano, de Diego Delso  ( delso.photo ) .Licencia CC BY SA

Gerasa , la joya romana de Jordania

Gerasa , la joya romana de Jordania

Jerash, conocida en la antigüedad como Gerasa, es si duda la ciudad grecorromana más completa y mejor conservada de Oriente Medio. También es una de las antiguas ciudades de la Decápolis, y es una visita imprescindible en nuestra Peregrinación a Tierra Santa y Jordania.
Jerash está a 48 kilómetros de Amán por la autovía que sale hacia el norte, pasado el río Yaboc, identificada con la ruta de los Patriarcas bíblicos Abraham y Jacob. La tradición sitúa allí, en la desembocadura del Yaboc, el santuario de Penuel.

La visita de Jerash es el encuentro con una de las ciudades monumentales antiguas más interesantes de Oriente Próximo.
Aquí está presente todavía la civilización romana del siglo II DC, y siguientes, incluido el Periodo Bizantino. Hay pocas ciudades del antiguo Imperio Romano que nos den una imagen tan completa de lo que eran las colonias romanas como Gerasa.

Situada en un valle fértil con un manantial que cruza la ciudad, y en un camino estratégico donde se intercambiaba el comercio del Próximo y Lejano Oriente de la antigüedad.
Le afectó positívamente la conquista de Alejandro Magno, en el 332 AC , ya que fue en el periodo Helenístico, durante la dominación Seleúcida cundo comenzó a formarse la ciudad que alcanzaría su máximo desarrollo durante el periodo romano, especialmente los siglos I y II DC, en los que se levantaron la mayoría de las construcciones que adornaron la ciudad y siguen hoy relativamente bien conservadas.

En el año 64 AC, con la conquista de Pompeyo, pasó a ser ciudad grecorromana y parte de las ciudades de la Decápolis. Con la conquista del reino nabateo por el emperador Trajano y luego Adriano, Gerasa alcanzó su mayor florecimiento.
Constantino llegó al poder en el 325 y declaró oficial la religión cristiana, y se construyeron basílicas e iglesias. Hubo una gran comunidad cristiana de interés en toda la zona.

Con los persas y la ocupación islámica (636) la ciudad se convirtió en una sombra de lo que había sido. Con el califato de Damasco, Gerasa ya era un pueblo agrícola, aunque siguió siendo lugar de paso de caravanas desde Damasco a La Meca. Los terremotos de los siglos VIII y IX dejaron su huella también.
Y llegamos a hoy día , en que existe un poblado árabe asentado en el lado este de la antigua ciudad romana.

Dejamos para la próxima entrega el culmen de esta visita con la descripción de la ruta por la ciudad grecorromana, donde podremos disfrutar de restos prodigiosos como el Teatro Romano, el Templo de Artemisa , el Cardo máximo, las Iglesias bizantinas, el Hipódromo o el Foro.

Foto de portada: Jerash 16 Forum .Autor: Jerzy Strzelecki. Licencia CC Attribution Share Alike 3.0.

La magia de Petra

La magia de Petra

Jordania, país amable y hospitalario posee uno de los rincones más sorprendentes y bellos del planeta: la mágica Petra, ciudad perdida durante cientos de años. Solo ella justifica perfectamente un viaje a Jordania. Petra está declarada por supuesto Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Descubierta en 1812 por JL Brckhart. Se supone que fue una ciudad de origen nabateo, pero el misterio la rodea.
Se intuye que fue una ciudad próspera con un extraordinario desarrollo artístico, al contemplar las espléndidas obras esculpidas en la roca de las montañas.  Y las innumerables tumbas que hay a lo largo de las montañas nos hacen intuir un interés profundo por la muerte y todo lo que la rodea, sin tener clara su religión. Esto da todavía un mayor halo de misterio al lugar.

Para llegar al Wadi Musa primero hay que hacer el camino del desfiladero (Siq o Bad ed-Siq); es recomendable hacerlo a primera hora de la mañana, descender paseando entre paredes de más de cien metros de altura y contemplar la infinidad de colores que reflejan la luz de la mañana, disfrutar de ese frescor sombrío. Es un camino aproximadamente de un kilómetro,  con sorpresas a cada vuelta, sorprendiéndonos de los avanzados medios para canalizar el agua, esculturas, etc que  van apareciendo .
Cada paso se va haciendo más interesante y sorprendente, aumentando el interés por saber lo que nos espera al final del camino, que ni siquiera asoma. Nos sorprende y embelesa la monumental joya arquitectónica que nos saluda al final del desfiladero, dejándonos descolocados , los ojos y boca abiertos ante semejante maravilla…
Es el Al-Khazneh (el tesoro), el lugar donde se supone que se guardaba el tesoro del faraón.

El sol refleja a esta primera hora de la mañana semejante espectáculo volviendo todo de color rosa con infinitos matices. No somos capaces de asimilar lo que vemos a primera vista, necesitamos un buen rato de tranquilidad para digerirlo.

Comenzamos el Siq, trayecto cubierto de tumbas con espléndidas fachadas excavadas en las paredes de las montañas; la Via Sacra, lugar por el que subían los sacerdotes y el pueblo en procesión para su culto en la montaña, apto sólo para piernas entrenadas. Siguiendo por el valle nuestra vista sigue disfrutando de colores y sensaciones extrañas, infinidad de tumbas excavadas, recodos, moles inmensas, y en medio de todo el teatro excavado en la roca con capacidad para 7.000 espectadores y una acústica digna del mejor auditorio actual.

Siguiendo por este fascinante lugar llegamos a un sendero que nos lleva a otras tumbas: la Tumba de la Urna, la tumba de la Seda, la Tumba Corintia, y la tumba del Palacio, cada una de ellas con cuerpos arquitectónicos, unas coronadas con columnas, y todas excavadas en las rocas, siguen llenándonos de una sensación casi casi mágica y un poco de incredulidad, todo resulta creíble e inexplicable a la vez.

Bajando por el Wadi Musa, llegamos a los pocos restos que quedan del pueblo de Petra; se calcula que llegaron a habitar unas 25.000 personas. Zonas restauradas nos descubren el paso del pueblo romano por el lugar y la labor que también realizaron levantando columnas, ¿Qué pensarían los romanos de aquella época sobre semejante lugar?, ¿quedarían tan fascinados como nosotros?.

Sobre una pequeña colina quedan los restos de dos iglesias bizantinas y al final del cardo el Arco del Triunfo y el Palacio de la Princesa, utilizado como templo y restos de una fortaleza cruzada. Seguimos pensando que sentirían todos ellos al descubrir Petra.

Ahora para los más preparados y con ganas de hacer ejercicio queda la subida a El-Deir (El Monasterio), otra de las maravillas de Petra, se tarda una media hora en subir, es un templo funerario como otros vistos abajo pero el lugar en el que está supone dedicado a Dushara, dios protector de Petra. Desde lo lato se puede ver la Tumba de Aarón, edificio construido por Mohammed ibn Calaon, sultán de Egipto en el siglo XIII.

Es el momento de volver, de deshacer lo andado de fotografiar en nuestro mente el nuevo color de todo, esas imágenes increíbles que sólo existen aquí y que nos dejarán sumidos en el misterio para siempre. Y por supuesto con ganas de volver una y mil veces, cada Petra es diferente.