El Valle Sagrado

Continuamos con la crónica de un viaje inolvidable a Perú , que ya comenzamos en el post ” Por la Meseta del Collao “, transcribiendo las anotaciones de nuestro diario de viaje:

7 de Agosto : Sacsayhuaman y Valle Sagrado.

Después de desayunar, completan el grupo Buena Gente siete amigos más con el Padre Remigio de jefe. No les damos tiempo ni para “coquear” y nos trasladamos a la fortaleza de Sacsayhuaman (cabeza jaspeada), ruinas de piedra negra, volcánica, trabajada milimétricamente, encajando sus numerosos y diferentes ángulos con absoluta justeza y precisión.
Era un lugar de culto y observación astronómica, la estructura circular central era la más importante. Desde la parte más alta se tiene una panorámica completa de la bella ciudad de Cuzco.
Cada año, el 24 de junio, coincidiendo con el solsticio de invierno, se celebra en su explanada circundante el Inti Raymi o Fiesta del Sol, evocando los rituales y ceremonias que tanta fuerza espiritual dieron a la civilización inca.

De camino al Valle Sagrado , vamos dejando atrás lugares como Kenko, donde se desarrolló la trilogía de cosmovisión del mundo andino:

Ujhu Pacha = espiritual – agua – serpiente
Kay Pacha = presente – tierra – puma
Hanaq Pacha = divino – sol – cóndor

También visitamos fascinados : Puca Pucara (Rojo) , que fue un puesto y control de caminos.
Tambomachay , recordada por sus aguas cristalinas o fuente de la fertilidad
Awanakancha, donde se imparte in situ una clase sobre los diferentes camélidos que habitan estas alturas como llamas, alpacas, vicuñas y guanacos. Asi como el procesamiento, aprovechamiento y comercialización de sus finas y codiciadas lanas.

A medida que avanzamos, los miradores naturales nos invitan a recrear la vista en la profundidad del Valle del Urubamba, en el serpenteo interminable del río y en los nevados de los picos más altos.
Y llegamos a Pisac, de corte singular y de visita y recorrido obligatorio por su plaza y callejuelas en una feria que nunca se cierra. El colorido de la cerámica, de los tejidos, el olor a pan caliente despiertan los sentidos y aflojan los bolsillos.

En las cercanías junto al río, de forma “bucólica” damos un bien merecido respiro y descanso al “hermano cuerpo”, con una selección de comidas típicas, variadas y muy ricas en el Tunupa. Nos espera el área fortificada de Ollamtaytambo…. pero eso os lo contaremos en otra entrega.

Foto de portada : Inti Raymi (Festival of the Sun) at Sacsayhuaman, Cusco . De Cyntia Motta – Trabajo propio, Licencia CC BY-SA 3.0

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