Naín

Los grupos que peregrinan a Tierra Santa , no suelen visitar Naín, la ” agradable “, una sencilla aldea musulmana escondida bajo el denominado Pequeño Hermón.
Se encuentra cerca del Tabor , en la carretera que conduce a Afula. Corresponde al Naín evangélico, donde Jesús devolvió la vida al hijo de la viuda desconsolada.
La situación topográfica de este pueblo es del todo singular. Adosado, como decíamos, al mencionado montículo sin grandes pretensiones, parece como si deseara pasar desapercibido por temor a que la técnica y la civilización la arrebatara su tradicional recato y  timidez.

Una antigua tradición relata que numerosos peregrinos visitaban aquí una iglesia sobre la casa de la viuda agradecida por este milagro de Jesús. Dato este que, probablemente, proviene de los judeo-cristianos.
Posteriormente en este lugar edificaron los cruzados una iglesia que transformaron los musulmanes en mezquita. Destruida esta, los franciscanos adquirieron los terrenos en 1880, construyendo una pequeña capilla sobre el lugar. Para visitar la iglesia, hay que pedir la llave a la familia musulmana que vive junto a la misma.

El episodio evangélico sirve una vez más para resaltar el profundo sentimiento compasivo de Jesús. La viuda triste y angustiada por la pérdida de su hijo halla en Jesús la respuesta que nunca hubiera soñado. Ella podía haberse forjado muchas ilusiones, pero nunca imaginar que su hijo volviera a la vida. Sin embargo así ocurre. Jesús se presenta como un hombre excepcional, capaz de devolver el hálito vital al joven de Naín. Jesús se limita a retener la misma vida que la muerte interrumpiera un poco antes.

Lo más importante de este relato es que Jesús reanimó a un muchacho, cuya madre le lloraba como muerto. Se trata, pues, de una intervención providente. Se logra un efecto que el resto de los mortales no podía conseguir.
En definitiva, Jesús movido por una profunda compasión, interviene en ayuda de una madre desconsolada.

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