Los monasterios de Meteora

Meteora es una de las etapas más espectaculares en nuestro viaje a Grecia. Vamos a hablar un poco sobre este magnífico lugar:

Hace 2 millones de años, el valle que ocupa ahora Meteora era un mar, cuando el agua desapareció surgieron estos picos de 400 metros, casi inaccesibles.
Algunos santos y ermitaños ocuparon estos picos buscando paz y creyendo que estarían a salvo de ataques e invasiones. Hoy en día hay seis monasterios que cuelgan confundidos con las rocas.

Los monjes que ocupan cuevas en Meteora en el siglo XI, construyeron sus monasterios sobre los picos para protegerse del avance de los otomanos sobre el Imperio Bizantino.
Sobre Tesalia se elevan agujas de roca dando al paisaje un aspecto casi de ficción. Según la mitología es el lugar donde Zeus guardaba los rayos. Meteora “suspendida en el aire”, nombre perfecto para este paisaje en cuyas cimas los muros pasan a ser de yeso en lugar de piedra por los monasterios medievales.

Alguno de los 6 monasterios habitados por monjas están abiertos al público y dan una idea de la vida monacal de la Edad Media, destacan sus interiores llenos de colecciones y decoraciones de frescos, no decepcionan ni por dentro ni por fuera.

El Monasterio de Roussanou construido por dos hermanos de Epiro con unos impresionantes iconos; eso si, para acceder hay que cruzar un puente desde otra cima.

El Monasterio de San Nicolás Anapusas, su acceso es más cómodo, una pequeña subida a través de un bosque llega a la roca, fue decorado con frescos del cretense Theophanis Bathas Strelitzas; todavía la pintura mantiene en muy buen estado los colores.

El Monasterio de Agia Triada, el de más difícil acceso, sólo viven dos monjes y pocos turistas escalan sus empinados escalones.

El Monasterio de Agios Stephanos, el único de monjas. En todo su conjunto digno de admirar tanto por la vista que hay de toda la llanura hacia Kalambaka como por las decoraciones interiores. Las iglesias están dedicadas a San Haralambos y conservan la cabeza del santo en una caja de madera (cerrada).

El Monasterio de Gran Meteoro, con la bella iglesia de la Transfiguración, un domo de 24 metros de altura pintado con unos frescos muy llamativos de escenas de la persecución de los cristianos por los romanos. Un museo y biblioteca con numerosos manuscritos. Se pueden visitar las antiguas cocinas y sótanos.

El Monasterio de Varlaam, lleno de reliquias, cruces, iconos y epitafios grabados. Destaca el icono de Frangos Katelanos.

Sin duda, los viajeros y peregrinos quedarán maravillados contemplando este escenario único y testimonio de un modo de vida de absoluto ascetismo.  

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